lunes 19 de julio de 2010

El mundo es bidimensional y la teoría de Milgrom lo ratifica

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¿Por qué nos cuesta tanto creer en la verdad, para aquello a lo que nos vamos a referir el doctor M. Milgrom lo es, y sin embargo aceptamos rápidamente, sin apenas obstáculos y para siglos de inmovilismo o equívocos fundamentales que a nadie dejen avanzar, ya bien sean impuestos por la fuerza como la Iglesia católica hizo en el mundo occidental durante larguísimos siglos con los intocables Aristóteles Ptolomeos y sus estupideces sin sentido, o ya bien sean impuestos de una manera más sinuosa todavía que la de la Iglesia, más diplomáticamente, como el mundo académico hizo con Einstein y pretende seguir; por qué tanto trabajo creer=reconocer la verdad y con tanta facilidad nos decantamos por el error lo falso? Einstein el error como Aristóteles Ptolomeo lo fueron para entierro de tantos.

¿Por qué ha de estarse propalando el embuste de la superación de Newton por Einstein continuamente de modo que la mentira permeabilizó a todo bicho viviente no ya exclusivamente mundo académico, y no ha de aceptarse la verdadera superación de Newton representada en el doctor Milgrom?

¿Porque tantos y tantos comprometieron su prestigio, tanto en la física como fuera de ella, idealizando e idolizando a Einstein? La ciencia es esa sencilla realidad que aspira a explicarse lo que ve, representada por Milgrom y no esa pretenciosidad de entrar en la mente de “Dios” y dictaminar cómo fue hecho todo urbi et orbe, mediante una curvatura, o mediante la gilipollez que la estulticia ajena rápidamente avalará, pues eso son los gestos del fundamentalismo religioso, y que representan tan cuadriculadamente Einstein y Hawking… Por decir dos.

Dice el astrofísico Edward Kolb que el mundo y sus dimensiones darán respuesta a esa ensoñación (lo de “ensoñación” lo califico yo) de las materias y energías oscuras. ¡Pero no sólo materia y energía oscura –añado también yo- sino las famosas constantes cosmológicas, resultado fallido igualmente debido a Einstein y que igualmente aun siendo fallo se le quiere dar por resultado mirabilis al gran ídolo de nuestros días (nuestros días, ¡un siglo entero ya, madre mía! Éste y sus sacerdotisos van por el camino de Aristóteles y los curas de la iglesia romana), y las igualmente famosas, tanto como ¿patinazos intelectuales estrepitosos que un día se verá?, expansión del Universo, primero big-bang, la teoría del cura Lemaitre y sus innúmeros seguidores (siempre legión todo lo que sigue al error o al mal), o al revés.

Dimensiones. Ya sé que es muy difícil aceptar lo que en el fondo apunta el resultado de Milgrom: Un Universo bidimensional a gran escala. Sobre todo cuando tantos y tantos intereses comprometidos hay también aquí por parte de la legión de todos los físicos comenzando por Einstein y la cuarta dimensión tiempo y terminando por la innúmera reunión de la filosofía, más que física, cuerdística, esa que llegó a añadir hasta veinte dimensiones al mundo, ¡y todos las dieron por aceptables, incluso el carajo que ahora quieren de que sean sólo once desde la cuántica gravedad y desde las cuerdas! Y aceptamos “pulpo” como animal de compañía, ¡denegando rotundamente que “perro” lo sea! Denegando rotundamente, ya que tenemos estómago y sobre todo intereses creados que no sólo nos procuran una buena mesa sino una mejor vida, el que el Universo pueda ser… lo que en el fondo es: Una energía que a veces se manifiesta como materia, una energía que para existir no precisa más de dos dimensiones.

El mundo es bidimensional y la teoría de Milgrom lo ratifica:
“La teoría de Milgrom afirma que la ley de Newton se sostiene, pero sólo hasta que la aceleración disminuye al valor (“mágico” dice Smolin en “Las dudas de la física en el siglo XXI”, yo omitiría lo de mágico, término que ya pone en duda o descalifica, aunque pretendas estar siendo imparcial al juzgar el trabajo, sobre todo si ciencia, de otro) de 1,2X10-8 cm/s2. Más allá de este punto, en lugar de disminuir con el cuadrado de la distancia, lo hace sólo por la distancia.” ¡He aquí! Si la aceleración, o sea la fuerza (para que nos entendamos en este bosque de conceptos mal barajados o astuta o neciamente entrelazados que es la ciencia) disminuye o aumenta únicamente con la simple distancia y no su cuadrado, ESTAMOS HABLANDO DE BIDIMENSIONALIDAD, pues es en dos dimensiones donde se presentaría de tal modo la ley de la fuerza. Tanto como a escala de nuestro sistema solar aumenta-disminuye con el cuadrado de la distancia.

¿Querría ello decir que la tridimensionalidad la dejaría el espacio para los sistemas planetarios y sus posibles vidas, organismos con su interior estómago y otras vísceras todas interiores, mundo con un arriba un abajo, derecha izquierda, delante detrás, mientras los mismos soles en el seno de su galaxia, y a partir de ahí, pertenecerían a un mundo de dos dimensiones con la paradoja que esto implica, estrellas que para sus satélites planetitas serían tridimensionales mientras que para el resto de sus hermanas estrellas no serían otra cosa que un disco bidimensional?

No es más descabellado que las once dimensiones que nos quieren endosar (con algo peor, ¡o ya el colmo!, que la masa energía oscuras) y sus infinitos universos más además de éste. ¡Cómo si no estuviésemos hasta el coño y de solo uno, sea porque les contiene! Toda la plaga de científicos y legos, todos igual de borregos diciendo “beeee” a los ídolos Einstein y demoliendo a la auténtica honradez pensante: Milgrom, esa auténtica ciencia, por gentes como él representada, que no tiene necesidad de inventarse nada, materias energías oscuras, constantes cosmológicas, curvaturas, otros universos, cuando con su inteligencia puede perfectamente describir descubrir lo que se observa.
Mas me temo que la cosa, o la ley, no es tan sencilla, como mundo bidimensional, tridimensional y su cuadrado de la distancia o su distancia simple; la cosa o la ley pasará por su álgida frontera, como el límite de lo cuántico y lo clásico; límite de lo más grande con lo inmenso, por no decir lo infinito y que a nadie le chirríe la dentadura de la postiza ciencia. Dice Vera Rubin, cuya observación de los soles se mueven a idéntica velocidad sin importar a la distancia que estén del centro de su galaxia, al contrario de los planetas para los cuales si vale aquello de disminuye aumenta –la fuerza- con el cuadrado de la distancia, observación que pretendieron-pretenden aval de la materia oscura, que ella cree más en Milgrom, y si Newton y la ley de la fuerza ya fue modificado a pequeñas distancias (¿?), ¿por qué no ahora a las distancias en las cuales Milgrom observó que la ley de la fuerza, aceleración, se modifica? A esas distancias a las cuales los soles se consideran más hijos del Universo entero que de la galaxia de donde nacen para darle la razón a Match y su universal incercia: toda la masa tiene en cuenta a toda otra masa del Universo, no sólo a sus parientes cercanos como hacemos los humanos a nivel de nuestras tribus.

¿Por qué no se acepta lo descubierto por Milgrom, se adopte o se adapte como se adopte adapte? Lo dice Smolin en el libro antes citado: “La teoría de Milgrom parece ser incoherente con los principios básicos de la física entre ellos la relatividad especial y la general”. ¿Ha quedado claro? ¿Y por qué principios básicos las relatividades, cuando cualquier masa, para darle una patada en los riñones a la relatividad especial, es más veloz que la luz, dado que ella debe “saber” o sentir, sabe y siente, a cualquier otra masa del Cosmos y fijémonos en los abismos de espacio de separación? …Antes muertos que sencillos, antes matarían toda verdad que apearse del burro, digo de la peana del ídolo por ellos mismos alzado, ¿pues por burros quedarían todos, adorados y adorador, todos con el culo al aire, su calvicie de ideas expuesta? Y ¿por qué no ¡a tomar por culo! Einstein primero y después Newton y hablemos de lo que en realidad se sabe respecto a lo que en realidad se observa? …………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………….
Un vacío de suspenso quedaría entre ellos y sus burros, digo ídolos, a llenar de toda clase de teratológicas, ¿no he de decir “demenciales”?, suposiciones.
Y si así las ciencias más fiables, aquellas que tratan, o eso dicen, con la carne de la realidad, ¡¿qué podemos esperar, y menos pudimos, de las pretendidas ciencias de lo psíquico, filosófico y resto de humanidades esperpénticas, esa imaginación de la que tanto se dijo “al poder” cuando tan coja cual la balanza del tendero tramposo contabilidades de las altas finanzas, todo, todo tan inquisición?!

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