viernes 17 de septiembre de 2010

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En 1999, como Nostradamus en su cuarteta http://profetatwin.blogspot.com/2010/07/no-creo-tener-en-mis-manos-ninguna.html , pone Abbott en su “Planilandia” el punto temporal de la Revelación de Revelaciones, esa que también nos tienen prometida los físicos del CERN desde y para las mismas fechas: Un mundo de una dimensionalidad distinta. En 1999 con el cambio del milenio se le aparece al protagonista de su relato un ser de superior dimensionalidad, algo que los físicos buscan desde antes de esa fecha y con el CERN se prometen encontrar, no ser, pero como si lo fuese, el que al fin sepan a qué atenerse con aquello de qué es la masa, cómo llega a ser, algo tan sumamente uno y lo mismo, para mí desde luego, que el averiguarle al Universo sus exactas dimensiones.

¿El tiempo una consecuencia de las tres dimensiones y no una cuarta dimensión como así nos hemos merendado sin punto de vista diferente desde Einstein? ¿A la Planilandia energética Universo le trae al fresco ese tiempo que cuenta por sus galaxias, sus soles, un apenas uno por ciento de todo lo que él es?

El sr. Abbott se habría mostrado un profeta con este su 1999 y siguientes, como el mismo Nostradamus, para la Revelación de las Revelaciones, Misterios Dimensionales, si se cumple, vamos, si ellos, físicos, dejan al fin que se cumpla o ponen a pleno rendimiento la máquina energética que ello promete, averiguar si hay más dimensiones detectando que la energía producida en su máquina, acelerador de hadrones, se escapa y según ellos a una dimensionalidad superior… cuando quizá, según yo, lo haga a ese extraño bidimensional mundo que burlándose de todas nuestras alturas o profundidades, pasados, futuros, nos tiene de lo más calados cuando nosotros desconocemos todo de él, cual David geométrico que al Goliat, altura tiempo, de tres dimensiones burlase.

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