martes 21 de septiembre de 2010

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Cuando Jesucristo dijo "Yo soy la luz del mundo", desde luego no se estaba refiriendo a la central nuclear que es el sol, que él fuera hijo de la reacción nuclear que se produce en el centro de las estrellas y es el origen de toda la luz del mundo. ¿Os imagináis al "Padre" como una Reacción Nuclear de fusión, algo de lo que estamos tan necesitados hoy, ya se produzca mediante métodos caloríficos, o mediante el frío, vamos, la temperatura ambiente, Fusión Fría, ese colmo de las "ilus" que haría tantísimo bien a los siete mil millones de humanos? Ello sí que sería nuestra Madre, Padre y nuestros Hermanos, Maat por fin resurgiendo de las cenizas en las que fue sepultada allá por el sur de la península Ibérica, norte de África, del Guadalquivir al Nilo.

Pues bien, ahora si existiese Jesucristo tendría que decir: -Yo soy los neutrinos del mundo. Ese ojo ciclopeo que observa todo, y desde sus entrañas. Y os haré copartícipes de mi privilegiada visión.

Aunque me temo que con esto querría decir: -Yo soy el calor del mundo, pues un grado kelvin, si éste tuviese masa, es la masa que yo soy, 10 elevado a 9 veces menos masivo que el electrón, mientras que éste posee exactamente una temperatura de 10 elevado a 9 kelvin. ¿Guardaré yo, Jesucristo Neutrino, más el misterio de la masa que ese tal Pedro Higgs sobre el cual pretendéis levantar la Iglesia de la Física, como si ya en Roma no se hubiese instalado otro Pedro con el que espiritualmente os dieron el cambiazo por mí, pobre desheredado que confió sus cosas a una tal María Magdalena, como la conocéis, Miriam era su nombre y de Magdala era?

-Ahora -prosigue hablando Jesucristo- cuando veáis con neutrinos, esa partícula que soy, y sois, calor, calor el mínimo, no otra cosa se necesita para un máximo, y que descubriese con su ingenio el gran rigorista científico que fue Pauli, aquí a mi derecha, no ningún Pedro, gran rigorista científico pero que jamás, y la prueba de ello fue el descubrirme de la nada en la que me teníais, jamás dejó esterilizar con ello su fantasía; cuando veáis con neutrinos las entrañas de todas las cosas, por fin sabréis la gran injusticia que cometisteis con tantos, y aquí tengo a Hoyle, Fred, otro de mis cercanos, el que apostase por una Creación Continua en contra de tantas B.B, ¡o tantos!, tantas teorías Brigit Bardot o BigBang, pues no sólo hay una como prueba de su falacia. La gran injusticia, pues a él le negasteis el que pudiese crearse un átomo cada cierto espacio y por unidad de tiempo en el gran Cosmos, mientras tantos agujeros blancos o, es lo mismo, agujeros negros se diluyen devolviendo al Universo con creces cuanto previamente se tragaron, Creación Continua, aunque nada se crea ni se destruye dice mi Biblia, sino todo vuelve a reciclarse a pesar de todos los basureros o berengenales entrópicos en los que os metáis. Ahora que por fin veréis desde el neutrínico Gran Ojo o Pequeño Ojo que Yo soy que sois Vosotros... Por fin lo sabréis.

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